Todos coincidimos al decir que la lectura debe recuperar el terreno que ha perdido frente a las nuevas tecnologías y los dispositivos.

Adquirir el hábito de leer en las primeras etapas de la infancia estimula a los niños de manera cognitiva y emocional y esto contribuye también al desarrollo correcto de su cerebro.

Por medio de los libros, los menores comenzarán a construir imágenes de sí mismos, esto fortalece su autoestima y por lo tanto, su capacidad para socializar.

Con el tiempo, tendrá efectos en el rendimiento académico lo que está íntimamente relacionado con el conocimiento lingüistico de los primeros años de vida y en su capacidad para expresar emociones.

¨Pero el reto que enfrentamos los padres en la actualidad, es cómo mantener su interés en los libros, al mismo tiempo que aparecen nuevas aplicaciones y dispositivos que atraen su atención.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, OMS, antes de alcanzar los 2 años de edad, se recomienda a los padres restringir por completo la exposición a las nuevas tecnologías.

A partir de esa edad y hasta los 4 años, nunca deberá superarse el límite de 1 hora diaria. Desde los 5 años no deberá sobrepasarse las 2 horas por día.

Aunque más adelante nuestros hijos tendrán eventualmente un dispositivo en sus manos, no debemos olvidar la importancia de controlar el tiempo que lo utilizan.

Estos son algunos consejos que pueden ayudarles, si los realizamos de manera constante y firme:

  • Educarlos en el uso racional del dispositivo, la prioridad deberá ser las obligaciones y diferenciar entre días de colegio y días festivos.
  • Restringir su empleo en lugares o momentos inadecuados como las comidas, reuniones familiares o mientras realizan otras actividades.
  • Evitar la exposición antes de irse a la cama, la luz y el tipo de ondas que emiten los aparatos interfieren en la relajación, sin importar lo que estén viendo.
  • Ser un ejemplo válido que puedan imitar, esto podemos hacerlo de dos maneras; la primera, mostrando cómo se deben usar responsablemente los dispositivos. La segunda, evitando despistarnos con los mismos cuando compartamos experiencias con nuestros hijos e hijas.

Estos consejos pueden ayudarnos a que la interacción de nuestros hijos con las pantallas sea reducida en beneficio de su salud y, lo más importante, mantener su interés en la lectura.

Leer les permitirá conocer, aprender, incrementar su lenguaje, imaginar, descubrir, pero sobre todo nos permitirá a los padres dedicar un tiempo para comunicarnos con ellos, entender sus inquietudes y resolver sus dudas. Momentos que podemos aprovechar para fortalecer los lazos familiares.